El ámbito familiar y su influencia en el rendimiento académico de los hijos.

 El ámbito familiar en nuestro país está en constante cambio en numerosos aspectos. Teniendo en cuenta la importancia del entorno familiar en el rendimiento académico, el análisis de los constantes cambios nos facilitará cierta información a medio y largo plazo de los resultados académicos de los estudiantes, entre otros factores que también influyen como el propio sistema educativo o las amistades de los alumnos. 

Los estudios sociológicos más recientes nos dicen que en nuestros días, hay menos matrimonios y, dentro de estos, se producen mas tarde que hace 40 años, influyendo indirectamente también en la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo o hija, que en 1980 estaba cercano a los 24 años, mientras que ahora se encuentra en los 32 años. 

Esta nueva concepción de vida en pareja y formación familiar va a producir un cambio en la sociedad a corto, medio y largo plazo, aunque todavía no sabemos si este cambio será bueno o malo para los ciudadanos y, mas especialmente, para los niños en materia de educación y aprendizaje. 

En materia económica también se están produciendo cambios, puesto que en la sociedades antiguas, en la mayoría de familias solo trabajaba el hombre, mientras que la mujer se encargaba del cuidado de los hijos y de la casa. Sin embargo en nuestros días, aparte de que ya hay bastante parejas que no están compuestas por hombre y mujer, ya hay cambios mas que notorios en el aporte económico familiar, donde en el 43% aproximadamente de hogares españoles, ya hay doble aporte económico, es decir, que las dos partes que conforman la base familiar, trabajan y aportan económicamente. 

Todos estos cambios, como hemos aportado anteriormente, influyen en el rendimiento académico. El contexto familiar afecta en gran medida en el desarrollo y adaptación educativa y personal de los alumnos, siendo vital la visión que tengan los padres sobre sus hijos, ya que influirán en sus actitudes y conductas.

Para minimizar los riesgos para los alumnos y alumnas que estos cambios pueden provocar en los mismos, habrá que trabajar para que el clima y la estructura familiar sea la mejor posible para provocar un mejor rendimiento del alumno, así como la coordinación de las familias y los centros educativos para ayudar en aquellos casos que sean necesarios. 

Finalmente, me gustaría añadir que tendríamos que crear entre todos una estrategia transversal educativa para que tuviese vigencia durante años, con un plan planificado por expertos previamente y que construyan una educación sin ataduras políticas, sino que se educase en pro de la educación y no en pro de la educación politizada en la que el sistema educativo se está viendo enrolado desde hace ya bastantes años, perdiendo el tiempo de mejorar sustancialmente la educación de nuestros alumnos y alumnas. 

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